sábado, 25 de febrero de 2017

La solución imprevista

Ladislav Postupa.

Bolsitas de té dejando rastros amargos
que desembocan en verte, verte en tempestad,
sin ser la ideal invocación de mis pensamientos
sino algo mejor,
lo incontrolable de vivir,
lo que me supera y relega a la humildad
de un cuerpo y su reclamo.

Qué quieres decir cuando hablas del abismo,
a qué atenerse, con qué tentarse cuando hablas
de caer desde el despunte de mis pezones,
desde la cobertura parcial de una prenda
incompleta,
porque nada cubre en realidad
la verticalidad de la improcedencia
que nos atrae.

Hallo placidez cuando desisto en la comunicación,
sólo queda la incorporeidad dominada
por la inercia de mi voz que me persigue,
y sé realmente que ésa soy yo y no otra
suspendida en las categorías.
Toma cuanto puedas
si decides renunciar.
Lo mismo haré contigo. Nos aguardan
más revuelos, más encrucijadas,
la ajenidad que nos derribe
en una extenuada paridad.
Nos ensuciaremos de la esencialidad más remota,
sabremos el sentido que esconde la inutilidad.

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