domingo, 5 de febrero de 2017

De un recuerdo impostado de Barcelona

Bohème (1891), Santiago Rusiñol.


Vuelvo, busco y nada queda de esa búsqueda,
ya no hay amor a la deriva, sólo la paz convexa
de un mar asfixiante.
Al fin brindo por ello,
y por mi voz
quebrándose
en la extensión nebulosa de un trayecto equivocado,
y por mi voz
quebrándose
en ese bar mientras observaba a una muchacha bonita vestida a lo garçonne,
y por mi voz
quebrándose
en ese escalón irrisorio de un portal de Tallers sin que tú dijeras nada.

Me fui tratando de preservar la visión intacta
de un sueño muerto antes de nacer. Así decían
que era en mis tempestades, eco de una voz frágil
y constantemente atemorizada.
Nada es bueno desde la pubertad,
me decía, y con miedo y con rabia
me forjé un destino emparedado de consistencia fugaz.
Sus grietas me brindaron nuevos desaciertos
y algunas joyas.

Hoy todos mis fantasmas se congregan formando un coro
que repite:
aquello que llamas vivir es en realidad morir.
Y yo respondo:
no puedo salir de mi inercia, por ella sobrevivo;
no quiero seguir haciendo lo que hago, pero sigo;
no quiero seguir viviendo, pero vivo.
Y así hasta encontrar una razón.
Y así hasta no querer morir.
Continúo:
y así hasta encontrar una razón.
Y así hasta no querer morir.
Las parcas ríen:
aquello que llamas vivir es en realidad morir.
Continúo:
querer vivir, en realidad, y morir
no como razón
sino como proceso ineludible y su perpetuación
en cada bocanada
redefine por momentos la existencia
elevando las negociaciones laxas del instante
como centelladas de verdad,
como retazos itinerantes,
como únicos sedimentos plausibles
para estas manos.
La calle  vacía:
en realidad morir.
El señuelo que soy yo misma:
y sentir, sentir sus garras
en ese vuelo hacia mi vieja estancia
en esa habitación del pecho.
Me asomo a su ventana y veo
un mapa de probabilidades
más o menos favorables,
más o menos prudentes,
intactas.
Pienso que esa danza de las formas es templada y bella
y que el privilegio de perderse no se puede eludir.
Estoy tentada a incidir y reinvento el pasaje.

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