domingo, 13 de noviembre de 2016

Apuntes para una teoría del cuento


Robot Rescue(2015), Mark Bryan.

Hay un breve fragmento en el Viejo Testamento en el que Dios dice: «Porque yo estoy creando un nuevo cielo y una nueva tierra, y toda memoria de las cosas que han sucedido no penetrará en la mente ni el corazón». Cuando descubrí este párrafo tuve la tan eufórica como incómoda sensación de haber recibido un secreto incomunicable, absoluto. Un secreto tan perfecto que hacía imposible incluso una de las pocas felicidades de un secreto: contarlo. Según lo que se lee en la Biblia –al menos eso creo entender– nosotros no somos más que un cuento de Dios. Un cuento –y no una novela– que no le salió muy bien. Y por eso Dios ya está escribiendo otro cuento donde la memoria de nuestro triste cuento no tendrá lugar alguno.
Tal vez por eso comenzaron a morirse los escritores, tal vez por eso el caos apocalíptico de nuestro planeta donde hace años se han esfumado los límites entre lo verdadero y lo falso, entre la ficción y la no ficción.
Tal vez Dios nos esté borrando de su libro, arrugando las hojas de nuestros papeles y provocando estas extrañas fuerzas, estas tormentas bizarras, esos finales tan parecidos a principios.
Tal vez su próximo cuento sea mucho mejor que éste, más ordenado, más feliz, más fácil de comprender.
Me encantaría poder leerlo cuando termine de escribirlo.
  
Rodrigo Fresán, La velocidad de las cosas, Barcelona, Tusquets, 2002, p.210.

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