domingo, 17 de abril de 2016

En dos sitios distintos mencionan a Hockney

Winter Timber (2009), David Hockney.

En dos sitios distintos mencionan a Hockney
y ya sé finalmente quién no soy. Mi lecho
desvalido es una enorme puerta, por lo tanto tengo
dos opciones: 1) pestañear y limitar la panorámica =
plano romo de violetas / bosquejos  / las peonías de Gelman;
2) no hacerlo y quedarme ciega de tanta inmensidad
─que no es más que otra visión ajena a lo minucioso.
El ramaje púrpura, las sendas interminables, destellos escindidos
que son historias sobre la anécdota de algo que no
podemos comprender. La obra es otra pieza añadida
y nada nunca es el resultado, sólo la imagen
sometida a la fragilidad del instante que conmemora
la conciencia torpe de los hombres.
Mi lecho desvalido es como un tenedor sin puntas =
plano romo de árboles / piscinas / mosaicos.
Cada vertiente es un nuevo desequilibrio que nos posiciona
en un nuevo desconocimiento. Y tu mirada se adolece
reclamando una salida cuando el abismo no perdona.
Recogemos las armas aun sabiendo a ciencia cierta que
en el momento preciso nos fallarán, pero seguimos
confiando en los contornos inestables, la expansión  
policroma y humedecida que nos condujo a reconocernos
bajo una misma luz, un trayecto silenciado que recupera
todo por lo que entregamos nuestras vidas y nuestra pasión.
En esta lucha de los ojos sólo la sal nos alimenta.

1 comentario:

  1. No lo dudo, se multiplican los desconocimientos, cierta perplejidad, a cada paso se reafirma nuestra precariedad... Un abrazo.

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