miércoles, 17 de febrero de 2016

Un poema de Rolando Rosas Galicia.

Perro de luna (1973), Rufino Tamayo.


Las perras del olvido

Es el sepia corroído de la imagen
donde mi madre me abraza y soy algo borroso
cada vez más. 
A ese cuerpo que se le va de las manos le quedan dos o tres 
calles,un callejón y la luz polvorienta. 
Si en un antes fui reflejo en la transparencia, 
ahora soy el animal de la palabra fango.

Camino por sitios que sólo imagino.
Avanzo pero no dejo huella. El salitre se levanta, me cubre.
El griterío de los niños me arroja a otra parte. 
“Vete, largo, tú no estás en nuestros sueños.
Déjanos existir” 
Mi madre arrea el rebaño de bestezuelas.
Y yo siento que mi voz se hace polvorín. 

La muerden las perras del olvido. 

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