viernes, 29 de enero de 2016

Un poema de Bruno Montané Krebs.

Cementerio (1988), Graciela Iturbide.

Falsas madrigueras

Un animal me dice que el río más hermoso 
es el mar.
Te quedas solo porque otro cuerpo te refleja
o te lleva a calles, fábricas de rutina y deseo.
Imágenes con un montón de centros:
mandalas que son el tambor
de una antigua ametralladora.
Un rostro solo corre el peligro de ser una nube,
un sol que se infla hasta quedar atrapado
en el jardín de las palabras ferozmente dichas.
Como un par de manos sin cuerpo
aferrándose a la barandilla
mientras la tormenta desarrolla
su interior de terror y naturaleza. 

sábado, 23 de enero de 2016

cartografías

Untitled (#5) (2015), Guy Maddin.

La vida es la hojarasca que baña la ciudad de paradojas irreversibles.

Poética = 0

Poesía = acatar cabizbajo sus infinitas posibilidades hasta besar el suelo; en este caso, se trata de una prosa liberada, desnuda y adobada de soledad.

Creo que he muerto de inanición para alimentar esta tierra musgosa y fértil.

Expectativas = 0

Yo = ? = . (punto intermitente que renuncia a conocerse y por lo tanto es aunque ignore el motivo à desaprender)

Poesía = puertas ventanas ataúdes

Poética = ni puta idea ─quizás la declaración más sincera de la historia de la literatura, pasen y vean. 

Estoy latiendo en cada letra, quizás ésa sea la única verdad.

La vida es una tenue discusión con un fantasma cuyo rostro nunca se nos descubrirá.

Poesía = infinitas posibilidades de fracaso/infinitas posibilidades de supervivencia

domingo, 17 de enero de 2016

Una minúscula historia sobre el fracaso o la estética pessoana de la abdicación

Shadow (1982), Andrei Tarkovsky.

Vivieron creyendo dejar de lado todo aquello
que les fue efímero y consecuentemente vital.
Creyeron prescindir de las herrumbres
y las marquesinas resplandecían,
cada uno en su intemperie acomodada.
Pero el valor del acato era demasiado tenue
y no había forma de extinguir la culpa
por ser mediocres, por llorar ante el televisor
con cualquier excusa, por abastecerse de
ilusiones superfluas.
Temían mirar atrás y mancharse de sangre las manos
al deslizar la mirada por el campo abierto
colmado de cadáveres. Cada uno un sueño distinto,
una invocación al desabrigo que retó a las lagunas más gélidas
y acabó por imponerse. El frío retorno al hogar.
Y el canto de madrugada. La llamada a un nuevo fin
que era la vida. La vida, dijo, desposeer
y tentar: los sueños revientan y quizá por eso estemos vivos.
Los sueños se nublan y la oscuridad es como la robustez
de un árbol abrazando el invierno.
Su voz se extendía hacia las grutas más profundas
pero nadie del exterior escuchó una sola palabra.