jueves, 18 de junio de 2015

Fracturas líquidas

 Untitled, Boulder, Colorado (1976), Francesca Woodman.

Todo lo licúa este cuerpo, todo se le escapa. Las palabras se alejan como humo de otros tiempos.
Tu caricia es un viento oscuro y todo se aleja.
Untuoso balanceo mántico de reproches y alegorías,
si esto nos llevase alguna parte
qué nos diríamos.
Pero no importa, porque toda caída disuelve las leyes tiránicas.
El periplo que es condena y fénix,
la estúpida moraleja y la herida sangrante de nuestros nombres.
Ya no me importa tener un imán en los ojos para la infelicidad.
Este inmenso dolor moldea una vida que te es entregada esta noche para que le des muerte.
Así sólo hay recomenzar, así sólo hay aprendizaje:
lo Absoluto tan sólo se confirma a través de su búsqueda imposible. Paradojas indivisibles como nuestros cuerpos a pesar de enlazarse, a pesar de repelerse tras el placer que siempre nos pone tristes, a pesar de no volver a encontrarse jamás, a pesar de existir mañana.
El hallazgo vacío llena las manos si son movidas por la atracción fatal del universo. Así desembarcaste en mis senos, y luego, mucho tiempo después, me diste la mano para pasear por las eternas calles de la discordia.
Desconfiamos con los besos y nos entregamos en la distancia. Ahora somos tan nuestros como ausentes, tan embriagadores e inasibles como un verso.
Y si el paso siguiente es lanzarse al río,
ya sabes lo bien que se me da colmarme de locura, perder los estribos y sacudirme en la certeza de que unos pocos han diseñado esta vida para domesticar a los salvajes.
Ya estoy hundida. Ya estoy despierta.
Si quieres, tengo un océano para ti.
Pero si quieres paso firme, pero si quieres buenas formas, pero si quieres conectores,
aquí no hay nada para ti,
entonces no me busques. 

1 comentario:

  1. La búsqueda es imposible, buscola exasperación de todos mis errores y defectos, busco el pantano...

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