sábado, 13 de junio de 2015

A fuerza de caer

Amy Judd


Acomodo hojas viejas sobre los ojos,
ellas me sirven para volar.
Un cenagal henchido de flores,
sobre Cioran y otras astronomías.
Aquí en la cresta, al borde del abismo,
hay un sentimiento equilibrado,
constante.
Si me aproximo un poco más
y rozo esa inasibilidad
que siempre se me antoja acuática,
supongo que me arriesgo a caer.
Perder el equilibrio gravitatorio
es proporcional a la armoniosa guerra del corazón.
Supongo que cuando llegue al fondo no tendré excusa,
muñeca rota.
Ellos no entienden que si no me aventuro al vacío
la orquesta no tocará.
Dependo tanto de esas músicas.
Sólo el vértigo confirma la carne.
Sólo si me destruyo vuelvo a ser. 

1 comentario:

  1. Lo tengo y yo también estoy vencido (porque el mundo me hizo así...)

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