viernes, 3 de abril de 2015

fiebre Bolaño (I)

Roberto Bolaño en su estudio de Tallers, Barcelona, 1979.


SONI

Estoy en un bar y alguien se llama Soni
El suelo está cubierto de ceniza   Como un pájaro
como un solo pájaro llegan dos ancianos
Arquíloco y Anacreonte y Simónides   Miserables
refugios del Mediterráneo   No preguntarme qué hago
aquí, no recordar que he estado con una muchacha
pálida y rica  Sin embargo sólo recuerdo rubor
la palabra vergüenza después de la palabra vacío
¡Soni Soni!   La tendí de espaldas y restregué
mi pene sobre su cintura   El perro ladró en la calle
abajo había un cine y después de eyacular
pensé «dos cines» y el vacío Arquíloco y Anacreonte
y Simónides ciñéndose ramas de sauce   El hombre
no busca la vida, dije, la tendí de espaldas y se 
lo metí de un envión   Algo crujió entre las orejas
del perro   ¡Crac!   Estamos perdidos
Sólo falta que te enfermes, dije   Y Soni
se separó del grupo   La luz de los vidrios sucios
lo presentó como un Dios y el autor
cerró los ojos


Roberto Bolaño, Los perros románticos, Barcelona, Acantilado, 2010, p. 17.

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