viernes, 7 de noviembre de 2014

Por eso no seremos nunca

Valldemossa, jardín de la Cartuja.


Tú eres mi cita inapelable,
un remordimiento absurdo
por haber elegido la vida.
En tu lugar, la vida.
Así continuarán humedeciéndose por siempre
las calles y los modos.
Saberte siempre cobarde,
y yo siempre tras una ventana.

1 comentario:

  1. Siempre elegimos la vida, creo.

    Ese jardín por siempre contaminado de languidez mórbida. ¿Era do sostenido menor?

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