lunes, 6 de octubre de 2014

Cumbres de expiación


Don’t torture me till I am as mad as yourself.

Emily Brontë

Las leyes soberanas del mundo no vencen al amor,
pero sí lo convierten en un ser abyecto
si tú decides someterte a ellas.
No ensuciarte las manos en el amor
es negar su pureza,
es ser un frío testigo de su crucifixión.
Hoy cumplo mi pena
habiéndolo siempre sabido.
De esperanzas mutiladas
la franqueza de lo terrenal se rendía
a su terrible hermosura,
que lo quieran o no es inmune a sus suicidios.
¿Trataste alguna vez de estar a la altura de nosotros?
Me obstiné en  seguir tallando una roca con las uñas.
Tu corazón me lo iba a poner más difícil,
y hoy la tormenta que celebré se vuelve contra mí
y el dolor ya no es bello,
y tú ya no comprendes quién soy yo.

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