martes, 26 de agosto de 2014

Callejero

Horacio Coppola

Pasear por calles oscuras es igual que tantearse el corazón, una prueba palpable de lo perdido que uno anda. Pero lo hermoso que es admirar las vagas formas de la ciudad, los millones de luciérnagas que la componen, los nombres de sus calles… saberse perdido pero conforme con el caos de pasearse por las ruinas sentimentales de una Atlántida todavía transitable para los curiosos, para los morbosos enamorados. 

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