lunes, 14 de abril de 2014

El urbanista sentimental


Cuando los aniversarios
sean un recuerdo
de lo perdido,
y el tiempo y su usura
se desinfecten en un impulso
por marchar y dejar atrás
la siniestralidad adolescente,
permítete llorar,
quizá sea lo más sensato.
Quizá algún día calle al fin
el eco del derrumbe,
empápate y gimotea si hace falta,
que estas lágrimas
no las volverás a catar,
que este almuerzo ha terminado
y la familia también se reconstruye;
será que no cuentas con experiencia
en la tarea de urbanista.

sábado, 12 de abril de 2014

Un poema de Ángeles Mora.

El infierno está en mí
Pasos de un peregrino son errante
GÓNGORA
El infierno no son aquellos otros
que siempre se quedaron lejos
de mi calor:
el infierno soy yo.
Mi nombre es el desierto donde vivo.
Mi destierro, el que me procuré.
No me he reconocido en este mundo
inhóspito,
tan ancho y tan ajeno.
Supe que mi equipaje, demasiado indeciso,
pronto me delataba: este mundo tampoco
se reconoce en mí.
Yo siempre estuve fuera,
en otra parte siempre.
Soy una extraña aquí.
Sólo tengo una fuerza, sólo un secreto acaso:
esta voz que me escribe,
el doble que me habita en el silencio.
Este otro, mi infierno,
el vértigo
que al despertar me empuja
a una huida sin fin.
Estos son sólo pasos
de un peregrino errante.
Los caminos
que no me pertenecen,
las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.

(Contradicciones, pájaros, 2001)