sábado, 27 de diciembre de 2014

La oscura pertenencia


Amaneceres de diciembre
que parecen noches de luna
en el faro de nuestra espera.
Plagados de luz tintineante
que necesita de esa oscuridad,
sólo resplandece junto a ella.
Estrellas de aguas negras
que se observan
alejadas por millones de años.

Algún día naufragaremos en el mismo mar,
nuestro mar de aguas negras.
Nuestro cubículo 
es una sala de espera
donde se anhela volver a llorar. 
Dime que sufrir tanto ha valido la pena. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

La trompeta de Deià plañe en tu nombre

                                                             Aurora Bernárdez y Julio Cortázar en un viaje a India (1956).

Hoy dos viejos amigos se reunieron. Te extrañaremos tanto, Aurora.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Por eso no seremos nunca

Valldemossa, jardín de la Cartuja.


Tú eres mi cita inapelable,
un remordimiento absurdo
por haber elegido la vida.
En tu lugar, la vida.
Así continuarán humedeciéndose por siempre
las calles y los modos.
Saberte siempre cobarde,
y yo siempre tras una ventana.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La sublevación de la tormenta

cielo roto, P.

La gaviota se adentra
en el barrio,
su tibio vuelo amansa
el rugido de la tormenta inminente.
Y a dentelladas el cielo proclama
que hoy somos todos un poco invierno
y gris perla.

Me gusta estudiar con frío,
sentir aterida la pasión
refulgente de una nube
como en el corazón.
Retuerce este cuello si ves que hay algo
que no funciona
en la coherencia de nuestro malditismo.
                                                                  

                                                                                Un beso partiendo la tierra en dos
                                                                                la violencia del rayo
                                                                                el deseo relampagueante de tu boca. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Las secuelas de un blues: dos poemas de Julio Cortázar

Paris in the cold winter light, P. 


Blues for Maggie

Ya ves,

y yo sigo pensando en ti.



Canción de PABLO MILANÉS

Ya ves
nada es serio ni digno de que se tome en cuenta,
nos hicimos jugando todo el mal necesario
ya ves, no es una carta esto,
nos dimos esa miel de la noche, los bares,
el placer boca abajo, los cigarrillos turbios
cuando en el cielo raso tiembla la luz del alba,
ya ves,
y yo sigo pensando en ti,
no te escribo, de pronto miro el cielo, esa nube que pasa
y tú quizás allá en tu malecón mirarás una nube
y eso es mi carta, algo que corre indescifrable y lluvia.
Nos hicimos jugando todo el mal necesario,
el tiempo pone el resto, los oseznos
duermen junto a una ardilla deshojada
.
(Papeles inesperados, 2009)
Aftermath
Dime por qué todavía te deseo, por qué tu nombre vuelve
como el hacha a la herida en una amarga visitación de la
medianoche,
a la vera de un campo funerario donde larvas se multiplican
húmedas babas, recuento interminable de torpezas,
dime desde esa nada donde ahora te atrincheras, dime
por qué me basta componer un mecanismo elemental de
sílabas,
discar en el cogollo de la niebla las cifras de tu nombre
para que solitariamente
me agobie la esperanza de una menuda migración de dedos
por mi pelo,
de una fragancia donde habita el musgo.
(Último Round, 1969)


lunes, 27 de octubre de 2014

Rafeef Ziadah - «We teach life, sir»




Today, my body was a TV’d massacre.
Today, my body was a TV’d massacre that had to fit into sound-bites and word limits.
Today, my body was a TV’d massacre that had to fit into sound-bites and word limits filled enough with statistics to counter measured response.
And I perfected my English and I learned my UN resolutions.
But still, he asked me, Ms. Ziadah, don’t you think that everything would be resolved if you would just stop teaching so much hatred to your children?
Pause.
I look inside of me for strength to be patient but patience is not at the tip of my tongue as the bombs drop over Gaza.
Patience has just escaped me.
Pause. Smile.
We teach life, sir.
Rafeef, remember to smile.
Pause.
We teach life, sir.
We Palestinians teach life after they have occupied the last sky.
We teach life after they have built their settlements and apartheid walls, after the last skies.
We teach life, sir.
But today, my body was a TV’d massacre made to fit into sound-bites and word limits.
And just give us a story, a human story.
You see, this is not political.
We just want to tell people about you and your people so give us a human story.
Don’t mention that word “apartheid” and “occupation”.
This is not political.
You have to help me as a journalist to help you tell your story which is not a political story.
Today, my body was a TV’d massacre.
How about you give us a story of a woman in Gaza who needs medication?
How about you?
Do you have enough bone-broken limbs to cover the sun?
Hand me over your dead and give me the list of their names in one thousand two hundred word limits.
Today, my body was a TV’d massacre that had to fit into sound-bites and word limits and move those that are desensitized to terrorist blood.
But they felt sorry.
They felt sorry for the cattle over Gaza.
So, I give them UN resolutions and statistics and we condemn and we deplore and we reject.
And these are not two equal sides: occupier and occupied.
And a hundred dead, two hundred dead, and a thousand dead.
And between that, war crime and massacre, I vent out words and smile “not exotic”, “not terrorist”.
And I recount, I recount a hundred dead, a thousand dead.
Is anyone out there?
Will anyone listen?
I wish I could wail over their bodies.
I wish I could just run barefoot in every refugee camp and hold every child, cover their ears so they wouldn’t have to hear the sound of bombing for the rest of their life the way I do.
Today, my body was a TV’d massacre
And let me just tell you, there’s nothing your UN resolutions have ever done about this.
And no sound-bite, no sound-bite I come up with, no matter how good my English gets, no sound-bite, no sound-bite, no sound-bite, no sound-bite will bring them back to life.
No sound-bite will fix this.
We teach life, sir.
We teach life, sir.
We Palestinians wake up every morning to teach the rest of the world life, sir.

lunes, 20 de octubre de 2014

Almanaque de días laborables: el microcosmos de una doncella descarriada y otras idioteces consagradas

Gordes (1955), Willy Ronis

I
Librofilia: necesidad imperiosa de apoderarse de libros como si la vida dependiese de ello, sin atender a fundamentos racionales, como, por ejemplo, ser una pobre rata de cloaca. Después de adquirir el libro, el adicto siente un apaciguamiento emocional y espiritual que ninguna otra cosa o ser humano ─exceptuando a su gato y Coltrane─ es capaz de proporcionarle. Así mismo no se libra del remordimiento, hay que pagar la luz. En medio de la noche los que padecen esta enfermedad suelen preguntarse si sería posible construir una casa de libros, o si, tal vez, sería bello y trágico en lugar de eso un nicho, como un tálamo, y esas cosas.

II
Ya sabes lo que se dice en el amor y en todas las calles: vigésimo terceras partes nunca fueron buenas. Resulta que andábamos por nuestro quinto siglo de emboscadas, así que mejor ni hacer la cuenta. Es
            el
               periplo,
 qué más se puede decir.

III
Escalera incolora. Voy por el tercer desembarco.


IV
Así, así la vida.


V
Qué fin nos espera, quiero la gloria del desangre y una fuente en el patio trasero, no un sinfín de palabras necias articuladas por los falsos aliados. Pero el silencio, cautivo del tiempo, aunque sublevado. Así nosotros.

lunes, 6 de octubre de 2014

Cumbres de expiación


Don’t torture me till I am as mad as yourself.

Emily Brontë

Las leyes soberanas del mundo no vencen al amor,
pero sí lo convierten en un ser abyecto
si tú decides someterte a ellas.
No ensuciarte las manos en el amor
es negar su pureza,
es ser un frío testigo de su crucifixión.
Hoy cumplo mi pena
habiéndolo siempre sabido.
De esperanzas mutiladas
la franqueza de lo terrenal se rendía
a su terrible hermosura,
que lo quieran o no es inmune a sus suicidios.
¿Trataste alguna vez de estar a la altura de nosotros?
Me obstiné en  seguir tallando una roca con las uñas.
Tu corazón me lo iba a poner más difícil,
y hoy la tormenta que celebré se vuelve contra mí
y el dolor ya no es bello,
y tú ya no comprendes quién soy yo.

lunes, 1 de septiembre de 2014

«no sé qué pasará con mis despojos pero / ellos se irán fuertemente marcados por / los días que me amaste y / la tristeza de ciertos pensamientos.» (John Wendell)

L'amour fou (1969), Jacques Rivette 

CCCLVII

es verdad que nos hemos devorado los hígados y
la paciencia y seguimos
devorándonos lamiendo
alguna que otra herida de oro

es muy verdad querida que
nos amamos y lo que es peor nos hemos amado y
cualquier persistencia es ocio o
consecuencia haragana u olvido

también es verdad que
todavía podemos estar solos con el mundo disuelto alrededor
y tu poder o tus buenos y malos oficios
calientan en la noche

nunca supe qué sucesión o días ataron tu fatalidad
eres bella eso sí pero más eres dulce
y te derramo como el vino
y tiemblas horizonte

o verdaderamente nunca sabré amarte o sea nunca
terminaré de amarte
voladora
no me dejás dormir


*Juan Gelman, «Traducciones I. Los poemas de John Wendell (1965-1968)», en Poesía reunida, Seix Barral, 2012p. 231.

martes, 26 de agosto de 2014

Callejero

Horacio Coppola

Pasear por calles oscuras es igual que tantearse el corazón, una prueba palpable de lo perdido que uno anda. Pero lo hermoso que es admirar las vagas formas de la ciudad, los millones de luciérnagas que la componen, los nombres de sus calles… saberse perdido pero conforme con el caos de pasearse por las ruinas sentimentales de una Atlántida todavía transitable para los curiosos, para los morbosos enamorados. 

martes, 22 de julio de 2014

«me nace un pájaro en la boca» (Juan Gelman)

El violinista azul (1947), Marc Chagall

OFICIO

Cuando al entrar el verso me disloco
o no cabe un adverbio y se me quiebra
toda la música, la forma mira
con su monstruoso rostro de abortado,
me duele el aire, sufro el sustantivo,
pienso qué bueno andar bajo los arboles
o ser picapedrero o ser gorrión
y preocuparse por el nido y la
gorriona y los pichones, sí, qué bueno,
quién me manda meterme, endecasílabo,  
a cantar, quién me manda
agarrarme el cerebro con las manos, 
el corazón con verbos, la camisa 
a dos puntas y exprimirme, 
quién me manda, te digo, siendo juan, 
un juan tan simple con sus pantalones, 
sus amigotes, su trabajo y su 
condenada costumbre de estar vivo, 
quién me manda andar grávido de frases, 
calzar sombrero imaginario, ir 
a esperar una rima en esa esquina 
como un novio puntual y desdichado, 
quién me manda pelear con la gramática, 
maldecirme de noche, rechinar 
fieramente, negarme, renegar, 
gemir, llorar, qué bueno está el gorrión 
con su gorriona, sus pichones y 
su nido, su capricho de ser gris, 

o ser picapedrero, óigame amigo, 
cambio sueños y música y versos 
por una pica, pala y carretilla.
Con una condición: 
                              déjeme un poco 
de este maldito gozo de cantar.


ESTOY sentado como un inválido en el desierto de mi deseo de ti
 
Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños.

El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo.

En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a ti, con el helado filo del cuchillo.

Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a ti te moriría.


(Violín y otras cuestiones, 1956)

jueves, 17 de julio de 2014

Recapitulación

 28.07.12
Un cuento chino llamado Amor

Érase una vez nosotros y el poder de la ciudad. Las tertulias enfrente del bar con el cigarrillo en la mano, casi besando el asfalto. El tiempo que viraba y se posaba azarosamente en tus gemelos o mis pezones. Érase una vez una historia que me contaron sobre ti. Mientras, te veía enfrentarte al mundo con tu adusta mirada. Las formas en las que te manifestabas eran tan incompatibles entre sí que los estragos que causaban esas luchas sobre nosotros —y sobre todo sobre ti— nos ahogaron a miles de kilómetros de la costa, y decidimos volver, o suicidarnos, pero nunca dejarnos matar el uno por el otro, aunque en tus manos siempre gemía un dulce ardor a muerte, abrazándose con las piernas o nuestras lenguas osadas, encajando más allá de altas mareas. Con el tiempo nos empezamos a acostar con nuestro círculo de amigos más próximo, para sentirnos un poquito más cerca, como extrañarse siendo egoístas y agnósticos. Cualquiera que agarraba y siempre mal. Ella tartamudeando, por vez primera siendo racional. Pronto él se fue apaciguando, y dejó de dejar verse; ella empezó a hacerlo con palabras ciegas, pero nunca tuvo duda de que tan sólo con cruzar una esquina, moverse una nube, cambiar de estación, o ver unos ojos verdes, sería eterna como la más cruda venganza.

                                                                                                                                             31.08.12      

Seré plañidera mal pagada del entierro de tus besos execrables. El compartimento ocupado de un tren que se dirige a Normandía o más al norte. El peso pesado de tus ilustres esfuerzos por aniquilarte en destellos de extinción. Sísifo se cree en la cima del mundo como tú deshechas el amor, sin saber que esa indolencia es tan efímera como la vida de una polilla. O ver tantos documentales me ha trastocado verdaderamente la cabeza, pero vislumbro que lo veo demasiado bien, este orden primordial de las cosas.
La venganza debe seguir tejiendo. Si es que siga siendo relevante que la venganza responda a la utilidad del orgullo, siendo éste su razón en sí mismo en seguir viviendo, si es que la existencia tolere tal estatismo; mientras que la dignidad es del alma mía. Y contra eso, mi amor, tan sólo deberías amarme. 

09.02.13

La antítesis ocular de converger en una fotografía

Fondo oscuro-fondo claro, siempre es oscuro el fondo que cubre las infancias, telar de aguas enfurecidas. El fondo pues, es oscuro. Dos focos de luz nos iluminan, el enfoque parece perfecto. Ambas circunferencias se rozan en su trazo casual, a duras penas, por un momento, el embrión germinado en su hermandad propone un nuevo centro de las cosas. Y ahí estamos, los dos hálitos de luz agudizan la palidez de nuestros cuerpos que contrasta con el fondo; resalta tu ojo azul, mi ojo verde, como una reiteración de los focos parejos, si vamos más allá también lo serían las pupilas y los ombligos. Nuestros pechos son el tema central de la fotografía. El mío cubierto por lencería minimalista, en tu desnudez, sin embargo, se intuye —porque el halo censura el resto, pues no iba a tener también límites— más recato que en mi boca. Esta maldita saca a colación los posavasos que nunca utilizamos, la prevención intacta… y no le queda más remedio que hacerlo con palabras. La lente es la misma y el objetivo dos  imbricaciones de un globo ocular, bimembre perro andaluz. Ahora comprendo que somos el desenfoque de una misma persona con trayectorias invertidas: tu desmotivación, mi lucha. Miller ya empieza a hablar. El mundo se completa en centímetros accidentalmente comunicados por térmicos sueños y conversaciones suspendidas. Fotografía esclerótica sobre el mandamiento «No Volverás», porque entonces todo tiene demasiado sentido y las noches no se nos arremolinan e inevitablemente te sientes más idiota y más frágil al tomar conciencia de la insignificancia del papel que te empeñas en no asumir en este juego estrepitoso que es amarnos, en esta condena divina que nos aboca al periplo, a la imposibilidad de olvidarnos.




martes, 24 de junio de 2014

Alegato de un traspiés

Clare Elsaesser


No sólo reclamo el amor,
reclamo su verdadero nombre:
el aborrecido aprendizaje de la ausencia
y el juicio final resuelto en caricias.
Ultimo round, ya nos desvestimos
sin quitarnos la ropa.
Y entre surco y realidad
aquí estamos,
divagando de nuevo,
y lo extraño de tenernos
es aun así familiar.
La extrañeza de no hallar frontera
entre tu cuerpo y el mío
nos aboca a aceptar
de forma unánime,
sometidos por la inercia
del deseo distendido en el lecho,
que este acto en su totalidad es inútil,
pero cada anécdota es necesaria,
cada yema en el vientre,
cada pestaña sobrevolando el horizonte,
cada tragedia,
cada final.

miércoles, 18 de junio de 2014

Canción de obituario

Los amantes (1928), René Magritte

Ahora que estamos muertos
salimos y bebemos cuanto quieras.
Me pongo los tacones
sin garantías,
sin las sandalias en el bolso, ¿ves?
Hoy amanecemos en el malecón
de nuestros veinte años.

Hoy no te prometo que no follamos
aun a sabiendas de que siempre sí,
aun a sabiendas de ti y de mí,
de nuestra afinidad para el desastre
y nuestro mutuo acuerdo
para descarriar a la felicidad.
Ese jodido antídoto
se nos escapa,
se disuelve en tu vaso,
y nadie como yo para verter
en silencio estas ganas,
esta nostalgia inútil
de haberte amado tanto.

Quizás lo peor 
es haber sobrevivido a tu ausencia.
Será que lo mítico de esta historia
sólo existe para estar disconforme.
Porque no hay en la tierra, todavía,
nadie tan idiota como nosotros
que crea que el amor
se perpetúa leyendo Rayuela.
Nada tan dulce como una mentira,
si es tuya y mía.

domingo, 15 de junio de 2014

La plenitud de la incertesa: dos poemes de Joan Margarit

o quan perdre's és un bon senyal. Avui  que refresca l'hivern de Margarit és tan pertinent com el de Piazzolla.





ES PERD EL SENYAL

No tinguis pietat del que has estat,
perquè la pietat és massa breu:
no dóna temps a construir-hi res.
De nit, en un petit aeroport,
veus com un avió s'està enlairant.
Va perdent-se el senyal.
Sents el convenciment que estàs vivint
uns anys sense esperances que ja són
els més feliços de la teva vida.
Hi ha una altra poesia, hi serà sempre,
com hi ha una altra músca.
La de Beethoven sord. Quan es perd el senyal.


SE PIERDE LA SEÑAL

Nunca sientas piedad por lo que has sido,
pues la piedad es demasiado efímera:
no da tiempo a construir nada sobre ella.
De noche, en un pequeño aeropuerto,
ves un avión que está elevándose.
Se va perdiendo la señal.
Y tú estás convencido de vivir
unos años que, aun sin esperanzas,
son ya los más felices de tu vida.
Hay otra poesía, la habrá siempre,
como hay otra música. La de Beethoven sordo.
Cuando se pierde la señal.


CELEBRACIÓ

Una nit vas sortir, jo em vaig quedar amb els nens.
Es va posar a nevar i vas tornar tard.
Quan fa tants anys que vivim sols,
m'he alçat de matinada: neva
igual que aquella nit.
Sense avistar-te, m'he vestit, me'n vaig,
arranco el cotxe, poso música
i sona a tot volum Bach al piano
mentre l'eixuga-parabrisa escombra
els flocs de neu i entro a l'autopista.
Gairabé no hi ha trànsit. Canto a crits
aquesta música impossible de cantar.
Un vell que condueix enmig de la nevada
perseguint en al nit el seu amor.


CELEBRACIÓN

Saliste una noche y me quedé con los niños.
Empezó a nevar y regresaste tarde.
Hoy que hace años que vivimos solos,
de madrugado me levanto y nieva,
igual que aquella noche.
Sin avisarte, me he vestido y salgo,
arranco el coche, pongo música,
suena a todo volumen Bach al piano
mientras el limpia-parabrisas barre
copos de nieve. Entro en la autopista.
Hay poco tráfico y voy cantando
a gritos esta música imposible de cantar.
Un viejo que conduce en la nevada
persiguiendo a su amor a través de la noche. 


(Es perd el senyal, 2012)